martes, 17 de julio de 2012

Lucha contra la desertificación, prioritaria para el planeta

Lucha contra la desertificación, prioritaria para el planeta: Desde el 17 de junio de 1994, la Convención de las Naciones Unidas, reunida en París, comenzó una lucha contra la desertificación y la sequía, pues la pérdida de suelos —antes útiles y ricos en nutrientes— estaba en expansión. Esto como una consecuencia del crecimiento desaforado e incontrolado de los terrenos para la ganadería, la agricultura, la industria maderera y otras prácticas que hacen un uso indiscriminado del suelo.

La desertificación es un proceso por el cual el suelo se degrada. Y se puede dar por variadas causas, como periodos largos de sequía, erosión causada por el viento y el agua o prácticas humanas. En fin, por pérdida de la capa vegetal (árboles y plantas) que da cohesión al suelo.

Según Donald Gabriels, jefe del Departamento de Manejo de Suelos de la Facultad de Biociencias de la Universidad de Gante: “es increíble, por ejemplo, la degradación de bosque en Latinoamérica y África; pero en Europa no se da, de hecho hay un incremento. El 40% del bosque de Ecuador ha desaparecido, pero faltan muchos datos, pues no tenemos acceso; hay promedios, pero no tenemos datos de años anteriores. El problema en América es el cultivo para alimentos, el aumento de terrenos para la agricultura significa sacrificar el bosque. Pues, aunque se podría cambiar la agricultura a suelos marginales, se prefiere destruir un espacio cada día más escaso. No se quiere revestir el suelo, sino cortar bosque y agotarlo”.

La ONU y diferentes ONG han considerado que el problema de desertificación es un problema económico. Como resultado de este fenómeno, los ecosistemas pierden toda su capacidad para abastecer de comida y agua a las comunidades que viven en estos suelos secos. Se estima que el costo anual por esta degradación es de unos 65 billones de dólares anuales. El profesor Gabriels explica que “si no se controla la desertificación, no se puede controlar la producción de alimentos, lo que afecta a la economía mundial”.

Así, llega a la conclusión de que la desertificación es uno de los problemas más difíciles de investigar, pues en él intervienen muchos factores. Sin embargo, uno de los elementos más representativos e influyentes en este fenómeno es el sistema capitalista, que incita a consumir recursos de una manera intensiva.

En Europa, el bosque puede crecer porque los países industrializados pueden importar los recursos y no desgastar sus suelos, mientras que países como Colombia tienen, necesariamente, que ser productores. Estados Unidos, además de comprar el café que se produce en tierras como las del país andino, también compra el agua para prepararlo, lo que hace que el recurso se agote más rápido.

Gabriels concluye que se puede luchar, sin lugar a dudas, contra la desertificación y la erosión de los suelos. Pero afirma que el problema de fondo está en controlar y transformar el consumo de las sociedades. La paradoja está en que “todas las personas necesitan acceso a los alimentos, pero ya una bebida gaseosa cuesta más que un kilo de maíz”.

Esta discusión se dio durante la XI Escuela Latinoamericana de Física de Suelos (Elafis 2012), que se desarrolla en la UN en Medellín (hasta el 20 de julio) y tiene como temática central la prevención de desastres y el manejo racional del medio natural a través de la física de suelos y la hidrología.

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