domingo, 24 de febrero de 2013

Residuos orgánicos disminuyen el impacto ambiental

Residuos orgánicos disminuyen el impacto ambiental: Henry Romero, exdirector de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos, aseguró que Bogotá producía 7.500 toneladas de basuras diarias. Sin embargo, la Alcaldía Mayor de Bogotá precisó que todos los días llegan al relleno sanitario 6.300 toneladas.
Los académicos hacen una distinción de conceptos, porque no es lo mismo hablar de basura, desecho y residuo: la basura es la suciedad y los desperdicios revueltos entre sí; los desechos corresponden a lo que sobra después de una selección de lo mejor y útil de algo; y los residuos quedan de la descomposición, es decir, se trata de todo material de la naturaleza que su poseedor decide abandonar.
Al respecto, Luz Stella Cadavid, docente de la Facultad de Ingeniería y Administración de la UN en Palmira, señaló en el programa UN Análisis* de UN Radio, las ventajas o beneficios de los residuos orgánicos: “por ser en su mayoría biodegradables, es posible aprovecharlos a través de tratamientos biológicos que, incluso, pueden producir energía renovable en forma de biogás; además tienen menor impacto en cuanto a producción de gases de efecto invernadero respecta”.
El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible reconoce varios métodos para aprovechar residuos orgánicos municipales: “tratamientos biológicos, aprovechamiento alimenticio y aprovechamiento energético”. Entre los biológicos están: “compostaje, lombricultivo y digestión anaerobia; de estos, el que ofrece ventajas comparativas, en términos de recuperación de recursos (biogás, nutrientes, etc.) y reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, es la digestión anaerobia”.
Por su parte, Carlos Caicedo, profesor de la UN, resaltó que la basura no es una preocupación reciente en el país: “se han intentado muchas cosas, como los rellenos sanitarios; y tanto en organizaciones como en hogares se ha querido optimizar su manejo; aunque hay países que tienen una gestión más activa de los residuos orgánicos, como España, Alemania y Francia”.
Asimismo, Otoniel Alfonso Sanabria, profesor del Departamento de Ingeniería Civil y Agrícola de la Facultad de Ingeniería de la UN, puntualizó: “la gestión integral de los residuos sólidos está orientada por el pragmatismo, porque la educación ambiental es fantástica en teoría, pero requiere mucho tiempo formar niños que entiendan la importancia del problema; las soluciones tienen que estar pensadas con relación a lo que podemos realmente hacer con elementos que tengamos a la mano”.
En ese sentido, Gladys Jaramillo Henao, socióloga y especialista en Gestión Ambiental y en Educación Ambiental, aseguró: “Todavía falta educación ambiental. Aunque se ha trabajado en sensibilización dentro de las organizaciones, la cuestión no es reciclar, sino reducir el consumo. Aun así, separar lo orgánico de lo inorgánico es un avance significativo. Pero es necesario explicar cuáles son los empaques para recolectar ciertos productos, tarea que debe cumplir la educación ambiental”.
Como un ejemplo, Santiago Montejo, gerente de Materias Primas de Coindagro, contó su experiencia: “nuestra iniciativa es aprovechar los aceites domésticos para convertirlos en biocombustibles, porque sus propiedades nos permiten reutilizarlos para darles un uso mayor”.
De esta manera, Caicedo aseguró que “cada vez más las basuras son un negocio importante y, en esa medida, hay más posibilidad de que el impacto ambiental disminuya”.
* Escuche nuevamente el programa en la página web http://www.unradio.unal.edu.co/detalle/cat/un-analisis/article/residuos-organicos.html. 
UN Análisis se emite de lunes a viernes a partir de las 7:30 a.m. por UN Radio (98.5 FM en Bogotá; 100.4 en Medellín) y en la página web www.unradio.unal.edu.co. Consúltenos también en Twitter y Facebook.

Identifican acuíferos contaminados por minería en Antioquia

Identifican acuíferos contaminados por minería en Antioquia:
Johanna Andrea Montoya Cano, estudiante de la Maestría en Medioambiente y Desarrollo de la UN en Medellín, trabaja en el desarrollo de una técnica que permita localizar los drenajes ácidos de mina. 
Estos se crean cuando minerales sulfurosos entran en contacto con el agua y la acidifican, lo que compromete su potabilidad y la vida en los ecosistemas. 
Para solucionar esta problemática ambiental, la investigadora se basa en “el  reconocimiento de la zona con actividad minera aurífera, su caracterización geomorfológica, la medición del pH (acidez) de los afluentes de la zona, el muestreo de sedimentos y análisis geoquímicos”. 
A partir de los resultados obtenidos en los muestreos, interpreta los espectros electromagnéticos de los minerales encontrados e identifica filtros, composiciones y combinaciones de las bandas espectrales de las fotografías satelitales, lo que permite conocer o resaltar aquellos drenajes ácidos de la zona de interés. 
Montoya Cano destaca que la propuesta es de gran interés ambiental: “en Antioquia tenemos graves problemas de acidificación de drenajes, especialmente en el distrito minero de Segovia-Remedios, producto de la eliminación directa en los ríos de los relaves provenientes de esta actividad”.
 Según ella, una cartografía precisa de los drenajes ácidos de mina y de las zonas afectadas permite orientar de manera adecuada los planes de mitigación ambiental; de tal forma que puedan implementarse sistemas de control en las fuentes de generación y métodos adecuados de tratamiento para estas aguas. 
El proyecto de la investigadora de la UN hace parte de los seleccionados por el programa gubernamental de Antioquia E, en la categoría "generación de conocimiento", para ser financiados.

La gran minería de carbón en Colombia

La gran minería de carbón en Colombia:


El presidente Santos de Colombia no cesa de predicar las virtudes de lo que llama la locomotora minera de la economía, basada sobre todo en el carbón y el oro. Pero tropieza con protestas. En febrero de 2012, una protesta en el Cesar (al nordeste de Colombia) debida a la contaminación que produce la explotación del carbón bloqueó la vía que comunica La Jagua de Ibirico con La Loma, por donde transita el carbón que sale de las minas La Francia, El Hatillo y El Descanso Norte hasta el puerto de Santa Marta. Las compañías Prodeco, Drummond, Vale, no cumplen con su obligación de reubicar poblaciones. Una tractomula atravesada sobre los rieles paralizó varias veces al día el tren que va a Santa Marta con 135 vagones de 60 toneladas cada uno.


Un año después, el Anla, la autoridad nacional de licenciamiento ambiental, anunció el pasado día 5 que negaba la licencia a diversas empresas multinacionales para aumentar la extracción de carbón en la Guajira y el Cesar. Allí se extraen y exportan 90 millones de toneladas al año hacia Europa y Estados Unidos. Querían aumentar hasta 180 millones de toneladas. En enero pasado, una barcaza de la Drummond naufragó y el carbón cayó al mar. El Anla quitó temporalmente a la compañía la licencia de embarque de carbón. No todo marcha bien.


En La Guajira, otro ferrocarril lleva carbón de El Cerrejón a Puerto Bolívar. Los habitantes wayúu nunca han dado consentimiento a la destrucción de su territorio. El motivo principal de protestas es la mala calidad del aire, que causa enfermedades respiratorias que afectan a población vulnerable. El agua de manantiales y de pozos está contaminada y hay mucha pérdida de suelos y de bosques.


En la Guajira y el Cesar, la expansión de la minería requiere evacuar habitantes y reubicarlos en otros entornos con nuevas viviendas y nuevos servicios públicos (escuelas, hospitales). Eso no se ha hecho. Las empresas se ahorran los costos de los desplazamientos. No pagan por la mala salud ni los daños al ambiente natural. No han realizado consultas previas en lugares con población indígena en la Guajira, o afrocolombiana en el Cesar.


Nadie está calculando todavía esos pasivos ambientales por daños a la biodiversidad, a la morfología de los ríos y los niveles freáticos, y también a la salud humana. El PIB de la Guajira y el Cesar, y el de toda Colombia, son magnitudes engañosas porque, si la contabilidad de las empresas está equivocada al no restar los pasivos ambientales, entonces también está mal medida la contabilidad macroeconómica.

Las exportaciones de carbón tienen gran huella hídrica; una tonelada deja en promedio una huella material (de escorias y material de desecho) de diez toneladas. Mientras tanto, los importadores, contentos e ignorantes, queman carbón y producen dióxido de carbono.


La locomotora minera que impulsa el presidente Santos no consigue arrancar con fuerza. Entre protestas, la Anglo Gold Ashanti no despega con la minería de oro en Tolima, mientras Greystar fracasó en su intento de sacar oro del páramo de Santurbán. La minería en los páramos está legalmente prohibida, pero eso no se respeta siempre.


La población de Colombia es de 47 millones, los departamentos de la Guajira y el Cesar tienen apenas un millón cada uno. Son zonas de sacrificio ecológico y social. Allí, como en todas partes, los conflictos ambientales son causados por el aumento del metabolismo social. La extracción anual de carbón en Colombia representa casi dos toneladas por persona, más de cinco kilogramos al día, unas 40 mil kilocalorías. Colombia vende energía barata con graves costos sociales y ambientales en esas zonas de extracción, y también en las playas de Santa Marta, muy perjudicadas por el trasiego de trenes y barcazas llenas de carbón.


En febrero 2013 se anuncia una vez más una huelga del sindicato de El Cerrejón de la BHP Billiton, Xstrata y Anglo American. El sindicato representa a 3 mil trabajadores. Entre sus peticiones está un incremento salarial y legalizar la situación de 7 mil empleados tercerizados. El pliego de reclamos incluye otros dos temas: las enfermedades laborales, producto de la explotación minera, y la prohibición de la brutal desviación del río Ranchería a lo largo de 27 kilómetros. El río Calenturitas, en el Cesar, ya fue destruido por la minería de carbón.


Vemos pues que el ecologismo no es un lujo de los ricos, sino una necesidad de todos. Hay un ecologismo de los pobres e indígenas, e incluso un ecologismo de los sindicalistas.


(*) Joan Martínez Alier es investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA) de la Universidad Autónoma de Barcelona

La gata “Colosa”

La gata “Colosa”:
Por Germán Uribe

Semana.com

OPINIÓN El megaproyecto para la extracción de oro de la multinacional sudafricana Anglo Gold Ashanti en el Tolima, con o sin licencia ambiental, podría comportar más perjuicios que beneficios para la región.

No siempre es necesario ser erudito para comprender a cabalidad cuándo nos están metiendo los dedos entre la boca. El profesional, o el ciudadano de a pie, o el mismísimo señor Mark Cutifani, presidente de la multinacional sudafricana Anglo Gold Ashanti sabrían, sin ser especialistas en asuntos de “mercar”, qué los favorece y qué no de todo lo que ofrecen los hipermercados, y saben muy bien, cómo no, cuándo los están engañando, o cuándo les están metiendo descaradamente las manos en sus bolsillos.

En relación con el megaproyecto de explotación de oro en el municipio de Cajamarca, en el departamento del Tolima, conocido como la “Mina La Colosa”, me ha ocurrido algo semejante. No tuve que profundizar demasiado en materia de ingeniería técnica de minas y exploración de suelos y subsuelos para comprender de qué manera un proyecto como el de La Colosa, a más de meternos sus manos en el bolsillo al saquear nuestras riquezas naturales mientras recaudan multimillonarias ganancias, introducen sus manotas en nuestras bocas al desestimar el hecho de que allí, en las 517.75 hectáreas de una rica zona de reserva natural, sólo nos dejarán como heredad escabrosa una enorme extensión de terreno árido y altamente contaminado e inhabitable, con suelos esterilizados y la muerte enseñoreada con la vida vegetal, animal y humana. Esta sería, entre muchas otras, una buena razón para acompañar a quienes reclamando los derechos a la conservación de la naturaleza y por ende a la vida y al trabajo, se oponen a un proyecto que con laxitud y permisividad tomó tanta fuerza en 2009 durante el gobierno del expresidente Uribe.

Pero buscando la comprensión de quienes como yo somos legos en esta materia, tras variadas lecturas al respecto, lecturas en las cuales me apoyo para exaltar conceptos e insistir en cifras, he optado por enumerar, simplificándolas, las razones por las cuales debemos alzar nuestras voces para resistirnos a que la depredación y el despojo comiencen desde la minería, tan indolentemente aplicada por los pulpos multinacionales en los países subdesarrollados del Tercer Mundo, a hacer de nuestros campos territorios abonados para la exclusiva sobrevivencia de reptiles y lagartos.

Veamos:
1) Si se descartara la explotación a través de túneles y se emprendiera como “mina a cielo abierto”, probablemente se utilizarían durante los próximos 15 años 1.000.000 de toneladas de explosivos, lo cual, según algunos, representaría 10 veces la potencia de la Bomba H de Hiroshima. Así las cosas, además de las secuelas dejadas por las explosiones, las enormes maquinarias que para ello se utilizarían, luego de remover diariamente 600.000 toneladas de tierra, gastando 250.000 litros de agua por hora, la capa vegetal de la zona, contaminándose también como se tiene previsto por cianuro, quedaría simplemente como una nostálgica reminiscencia.
2) En el lugar escogido para establecerse, existen 161 nacimientos de agua que se verían a “gatas” para suministrar los 9 millones de metros cúbicos al año que requerirían, cantidad extravagante que equivale, según estudios, al consumo mínimo de cerca de medio millón de personas. En este punto, es notable la afectación que sufrirían tanto el distrito de riego del río Cuello, como el plan de acueducto alterno para la ciudad de Ibagué.
3) La compañía transnacional sudafricana AngloGold Ashanti (AGA9) prevé a manera de compensación para Cajamarca y el Tolima la oferta de 500 puestos de trabajo durante los 15 años que calcula su permanencia allí, pero cierra sus gatunos ojos maliciosos cuando se le advierte que al atentar contra la vocación agrícola y ganadera de la región, miles y miles de trabajadores tolimenses quedarían cesantes en el lento y alborozado despuntar de su oro.
4) Tampoco reparan en el hecho de que jamás las deslumbrantes regalías a que se tendría derecho podrán cubrir los enormes costos que demandaría aliviar los inevitables daños ambientales.
5) La eventual contaminación por cianuro de los ríos Bermellón, Cuello, y quizás el Magdalena, si se tiene en cuenta el presumible uso de 4 millones de kilos de dicho veneno y los respectivos residuos tóxicos en el suelo de, entre otros, arsénico, cobalto y mercurio, es para ellos una trivial y necia argumentación de sus detractores. Pero, ojo, esta contaminación, de acuerdo a algunas fuentes, se podría extender ¡por más de 100 años!
6) El mismo gobierno ha reconocido el incremento de la violencia, la pobreza y los desplazamientos en las zonas mineras del país -esa “locomotora minera”, que llaman-, tanto en donde la explotación se hace bajo procedimientos legales -y para corroborarlo basta un simple encuesta tanto con sus trabajadores, como con la población circundante a las minas- como allí en donde la ilegalidad campea. Y la Colosa, en modo alguno, nos puede asegurar que sería la excepción a la regla.

De tal suerte que este espécimen multinacional, la AngloGold Ashanti, a quien por alguna razón yo percibo como un felino al que han dado en llamar Colosa, me recuerda bien las características de una intrépida gata: uñas retráctales, oído fino, olfato certero y visión nocturna; ágiles para capturar su presa y nada de lo que se mueve les es indiferente. Ah, y poseen una memoria prodigiosa para todo aquello que observan o experimentan.

Estamos, pues, ante una genuina “Gata Golosa”

guribe3@gmail.com


Entrevista al hidrogeólogo Robert Morán

Entrevista al hidrogeólogo Robert Morán:
Robert Moran, autoridad mundial en minería, analiza el riesgo de daño ambiental con esta actividad.

Sus 40 años de experiencia en el campo de la minería, primero en la Oficina de Geología Económica de Texas y del Servicio Geológico de Estados Unidos, y luego como consultor de gobiernos, compañías, abogados, universidades y ONG, le han dado reconocimiento internacional al hidrogeólogo y geoquímico estadounidense Robert E. Moran como autoridad en el tema.

Moran, quien desde 2012 es consultor de la Contraloría General y hace cuatro años tuvo su primera aproximación al proyecto aurífero de la compañía Anglogold Ashanti en La Colosa, Cajamarca (Tolima), habló con EL TIEMPO sobre los impactos de la minería a gran escala. Antes de escuchar la primera pregunta lanzó dos advertencias en defensa de sus posiciones: "No soy activista ni estoy en contra de la minería".

El experto de unos 70 años asegura que aunque existen compañías que hacen grandes esfuerzos para no generar impactos negativos, estos "siempre" se presentan, no solo durante la explotación, sino posterior al cierre de la mina, incluso siglos después.

Moran considera que los países que están empezando a vivir el auge de la minería de metales, como podría ser el caso de Colombia, tienen aún una esperanza para que los impactos se puedan prevenir.

En Colombia se viene discutiendo el desarrollo de proyectos mineros en páramos, considerados estratégicos por la producción de agua y por la biodiversidad. ¿Hay zonas donde no debe haber minería?
Creo que esas son áreas donde la minería a tajo (campo) abierto no debería ser permitida. No se debe hacer minería en áreas valiosas en términos estéticos (paisaje), biológicos (especies y recursos hídricos), de agricultura (zonas de cultivo) o político (de interés de la nación). En Europa occidental, EE. UU. o en Canadá, por ejemplo, es políticamente imposible hacer una mina de estas dimensiones cerca de una ciudad.


Entonces, ¿cómo se puede beneficiar el país de la riqueza del subsuelo sin generar estos grandes impactos?
Se tiene que encontrar una forma de desarrollar entidades regulatorias fuertes, con el fin de que haya equilibrio de poder entre los reguladores y las empresas, y garantizar que los impactos de largo plazo corran por cuenta de los que los generan, no por el público en general. En EE. UU. o en Canadá es normal que antes de que inicie la operación de una mina, la empresa entregue una fianza o póliza. En minas grandes estos seguros son por sumas de entre 150 millones y 300 millones de dólares, porque el impacto de largo plazo, y que realmente sale costoso, es el de la contaminación del agua.

¿Qué es lo que podría contaminar las aguas en la zona de La Colosa?
La roca no solo contiene oro y plata, sino sulfuros, y ese sulfuro más tarde puede generar ácidos; eso es lo que ocasiona los altos costos ambientales. Esa roca mineralizada también contiene otros metales y químicos potencialmente tóxicos, los cuales se liberan al medio ambiente cuando se forman aguas ácidas. Estas pueden contener arsénico, antimonio, mercurio, cobre, plomo, selenio...

En Río Tinto, en el sur de España, hay evidencia de formación de ácido en las rocas, provocadas por procesos naturales, pero también por minería antigua y moderna. Ese ácido ha sido soltado en aguas subterráneas y en la superficie por entre 8.000 y 10.000 años.

También hay que pensar en la situación de Johannesburgo, de donde proviene Anglogold Ashanti (AGA). Esta ciudad está sobre una potencial catástrofe. Debajo hay túneles, la mayoría producto de viejas explotaciones de oro, y esto ha generado tanto drenaje ácido que el agua está subiendo a la superficie y acercándose a los lugares donde se encuentran los pozos poco profundos y las plantas de tratamiento. Esto generó un problema costoso para la ciudad. Ahí surge la pregunta: ¿quién va a pagar por eso? No es un problema de corto plazo.

¿Cuál es el consumo de agua que tendría el proyecto de Anglogold?
En el 2009 el gerente del proyecto declaró que la empresa requerirá más o menos 1 m3 de agua por segundo para procesar cada tonelada de roca, que es retirada del tajo y enviada a la planta de procesamiento. Esta información de AGA la citamos en reuniones públicas y en ese momento ellos la aceptaron. Entiendo que recientemente AGA duplicó el potencial de oro a 24 millones de onzas y la vida activa de la mina está estimada en entre 15 y 25 años. Allí no solo debe existir oro, también plata y otros minerales de alto valor.

La Colosa no solo genera preocupación en Cajamarca, también en Piedras (Tolima), donde Anglogold realiza actividades exploratorias, pero temen que se haga lixiviación de roca. ¿Qué impactos tendría esto?

El lugar donde se encuentra la mina (La Colosa) es un valle angosto y no hay espacio para construir una infraestructura para procesar el mineral, entonces tendrán que ir a otro lugar donde haya más espacio y mucha agua debajo de la tierra.

Entiendo que (en Piedras) hay un acuífero grande. Habrá pozos cerca de este lugar para retirar el agua que usará la planta y el nivel freático (del agua subterránea) bajará, quizás algunos de los pozos y manantiales locales se secarán; digamos que hay un río cerca y que su nivel mermará, a la vez el agua que se usa en la planta y en la pila de lixiviación (proceso para separar el oro de otros materiales) se contaminará, porque estos procesos son esencialmente de carácter químico, usan cianuro y otras sustancias tóxicas. La empresa tratará de reciclar la mayor cantidad de agua posible, pero la verdad es que mucha se echará a perder y mucha se contaminará.

¿Ese proceso de lixiviación puede alterar también el paisaje?
Las actividades que AGA pretende realizar en Piedras generarán muchos residuos que contienen metales y otros contaminantes potencialmente tóxicos. Estos residuos permanecerán en el sitio para siempre y si este no es mantenido adecuadamente, los químicos podrán ser liberados al medio ambiente.

Los residuos de la planta de procesamiento y de la pila de lixiviados de cianuro formarán grandes acumulaciones, montañas artificiales, como en Yanacocha (Perú), donde las pilas de lixiviados alcanzan más de 100 metros de altura. Sin embargo, todavía no conocemos los detalles de los planes de AGA, así que no podemos determinar el tamaño exacto de las acumulaciones de escombros.

Entonces, los impactos son muy difíciles de superar...
Son difíciles de evitar y cuando se presentan son difíciles de corregir. Lo que estoy diciendo es que algunas empresas hacen una muy buena labor para evitar estos problemas, pero es una tarea increíblemente difícil y costosa. La mayoría, después de operar 20 o 25 años, dejan algunos impactos de muy largo plazo.

¿Cómo se puede, entonces, lograr una minería sostenible?
La palabra sostenible es como esas palabras que están usando ahora los jóvenes en Estados Unidos, como por ejemplo "awesome" (se usaba cuando algo era extremadamente impresionante), pero que no corresponde al significado verdadero. Sostenibilidad tiene que ver con el largo plazo, o sea miles de años. La experiencia me muestra que siempre hay impactos negativos, pero eso no quiere decir que no haya beneficios. Lo que pasa es que muchos de esos impactos negativos son pagados por el público y no por la empresa minera.

¿Por qué las compañías se están desplazando cada vez más hacia países que no tienen tradición minera?
Eso se está dando especialmente en países en vías de desarrollo. Dado que los costos de la mano de obra son más baratos, el control es mucho más débil y que la mayoría de los minerales de alto valor en EE. UU. y Europa ya han sido descubiertos, las grandes empresas mineras están llegando a Asia central, África, Suramérica y a islas del Pacífico. Lo que estoy diciendo no es en contra de la minería, pero sí considero que es necesario que exista un equilibrio de poder entre los entes de control y las empresas, si no, los costos a largo plazo correrán por cuenta del público.

guirei@eltiempo.com
El peligro de las aguas que se vuelven tóxicas

En el país también se debaten los impactos de la minería de carbón, incluso la firma Drummond fue sancionada porque arrojó mineral al mar. ¿Cuáles son los riesgos?
En la minería de carbón, como la del oro y otros metales, el problema más grave es la contaminación crónica, lenta y semiinvisible que resulta de la filtración de aguas de pilas de desechos, aguas de los tajos y lagunas hacia las aguas subterráneas, las cuales pueden contaminar las aguas superficiales con toda clase de sales, metales y metaloides móviles. Ya podemos observar indicios de ese tipo de contaminación cerca de sitios mineros en el Cesar.

Igualmente, se genera una creciente competencia por el agua, dado que las empresas deben bombear agua fuera de los tajos durante muchos años, por lo que disminuyen los niveles freáticos locales y a su vez se secan, o al menos disminuyen los niveles de los pozos, manantiales, ciénagas y ríos. También puede haber impactos aguas abajo por la desviación de ríos.

El polvo de carbón y de rocas de desechos, que el viento transporta hacia los ríos, también contribuye a la degradación de la calidad del agua, y por eso aguas que antes eran usadas en agricultura, abrevaderos y consumo doméstico, ahora pueden estar demasiado degradadas para usarlas en estos fines sin tratamiento.

Ese polvo contiene partículas físicas y componentes químicos, como metales, metaloides, residuos de explosivos y de combustibles, varios de ellos tóxicos para humanos y para otros organismos. Comprobar estos impactos es difícil, más cuando antes del inicio de operación de la mina no fueron recogidos los datos de línea base necesarios y las empresas ya han operado durante varios años.

Acerca de Moran

Sus conceptos han provocado la suspensión de grandes proyectos en Perú, El Salvador y Rumania, y la cancelación de otros en Perú y Argentina.

Guillermo Reinoso Rodríguez
Redacción EL TIEMPO

martes, 5 de febrero de 2013

[Vídeo] El Día Mundial de los humedales advierte sobre su deterioro

[Vídeo] El Día Mundial de los humedales advierte sobre su deterioro:








Los humedales son una pieza clave del conglomerado de espacios de la Red Natura 2000, y aprovechando la celebración del Día Mundial varias organizaciones han hecho un llamamiento sobre el papel que desempeñan en la naturaleza pero también una advertencia sobre el deterioro que sufren en España.

El Día de los Humedales conmemora la fecha en la que se adoptó la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional (el 2 de febrero de 1971), conocida como Convención “Ramsar”, un tratado intergubernamental al que España se sumó en 1982.

En la actualidad, los humedales de interés internacional incluidos en la lista “Ramsar” son 2.070, que abarcan una superficie de casi 200 millones de hectáreas. España aporta a esa lista 74 “sitios” que suman una superficie superior a las 300.000 hectáreas; las primeras zonas que se incorporaron a la misma fueron Doñana y Tablas de Daimiel.

Vía | EFE

Agua, viento, clima y agricultura

Agua, viento, clima y agricultura:
Varios artículos relacionan distintos aspectos ambientales con el cambio climático y el agua.
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El impacto del ser humano sobre el clima ya se empieza notar y a afectar el bienestar o supervivencia de distintas sociedades. Si no cambiamos el curso de nuestras acciones puede ser incluso peor. Para ello no basta con dejar de emitir gases de efecto invernadero.

Ahora que la energía eólica está tan de moda podemos preguntarnos sobre el origen del viento. ¿Qué crea el viento? Pues en el fondo no es más que un fenómeno convectivo en el que aire cálido sube y el frío baja y se crean una circulación de aire a la que llamamos viento. Al menos ésta es la explicación sencilla que viene en los libros de texto. La realidad siempre es un poco más complicada.

Parte del viento está generado por la circulación atmosférica creada por la condensación de humedad. El vapor de agua forma gotas al condensarse y esta reducción de volumen reduce la presión atmosférica y los cambios de presión producen viento.

Gran parte de este fenómeno se da sobre las selvas tropicales en donde el agua es transpirada por las plantas y luego se condensa en un ciclo constantemente. Si se talan los árboles se elimina la selva y con ello el fenómeno antes descrito y los vientos desaparecen o cambian. Lo malo es que si cambian los vientos también pueden desaparecer las lluvias que traen.

Aunque se ha considerado a este fenómeno como algo trivial y pequeños no se suele incluir en los modelos atmosféricos. Pero Anastassia Makarieva (Universidad de San Petersburgo) y sus colaboradores sostienen que el gradiente de presión creado por este efecto no ha recibido suficiente atención por parte de los investigadores y puede que haya sido infravalorado [1]. Sus cálculos sugieren que la condensación de miles de millones de litros de agua sobre la selva produce un gran efecto. Parece, según este nuevo resultado, que se trata de un poderoso mecanismo que controla los patrones de tiempo atmosférico a lo largo de todo el mundo.

Este resultado es criticado por algunos colegas de profesión, pero sus autores se defienden diciendo que los oponentes todavía no han dicho qué es lo que está mal en el nuevo resultado.

Los críticos, como Judith Curry del Georgia Institute of Technology, dicen que el fenómeno descrito es correcto, pero que su magnitud no es comparable a otros fenómenos, aunque podría ayudar a explicar por qué los modelos actuales no explican bien los monzones y huracanes.

Las implicaciones de todo ello son importantes pues, según los modelos actuales, si se pierde la selva tropical la lluvia continental declinaría entre un 10 y un 30%, pero si el nuevo modelo es correcto la lluvia podría declinar en un 90%.

Está por ver si la situación es una o la otra (o algo intermedio), así que habrá que esperar a ver lo que dicen posteriores investigaciones.
Pero no hace falta considerar la tala de la selva para encontrar ejemplos del mal uso que hace el ser humano de los recursos. Un estudio reciente apunta a que los regadíos de California están alterando el ciclo del agua en otras regiones de los EEUU.

Cada año los agricultores del valle central de California (que constituye la gran despensa de frutas y verduras de EEUU) usan varios kilómetros cúbicos de agua para regar sus cultivos. El 60% de esa agua proviene de ríos y el resto de pozos. Gran parte se evapora y aumenta la humedad del valle, pero esto tiene un efecto sobre otras regiones alejadas, según James Famiglietti de University of California en Irvine[2], [3].

Este investigador y sus colaboradores emplearon un modelo climático y simularon qué es lo que ocurría si no hubiese regadíos en esa zona. En otra simulación añadieron 350 mm de precipitaciones en la zona de los campos de cultivo californianos entre los meses de mayo a octubre, que es cuando se realizan los riegos.

Comprobaron que los regadíos incrementaban la lluvia en Nebrasca y parte de Oklahoma y Wyoming, así como en Utah, Colorado, Arizona y Nuevo México que recibirían de 4 a 14 mm más de agua en verano. En promedio las precipitaciones veraniegas se incrementaban en un 15%.

Pero la condensación del agua libera grandes cantidades de calor que calientan el aire y se crea una baja presión a nivel del suelo en la región que produce tormentas y extrae humedad de la zona y zonas limítrofes que incluyen el golfo de California y el golfo de México. Esto dispara la formación del ciclo de tormentas, según Famiglietti.

Lo malo es que si el acceso al agua en California se reduce, entonces la sequía en los estados de suroeste podría ser muy grave.

Otros investigadores apuntan a que el valle central de California no es el único sitio del mundo en donde hay regadíos masivos. En India, China y en otras regiones de EEUU distintas a California hay este tipo de regadíos masivos. Habría que tener en cuenta el efecto a escala global. Los modelos climáticos ignoran típicamente este tipo de efectos provocados por los regadíos.
Pero, según otro estudio, el cambio climático ya está afectando la disponibilidad de agua en los acuíferos en todo el mundo [4], [5].

Según Diana Allen, coautora del estudio, el aumento de la demanda de comida, en parte por el aumento de población, y las frecuentes sequías en muchas regiones del globo están haciendo que se dependa aún más del agua de los acuíferos para su uso agrícola. Como el cambio climático afectará las provisiones de agua de los ríos de origen glaciar es de esperar que la situación empeore.

Recordemos que el agua de los acuíferos es un recurso no renovable si no está bien administrado. Como en muchos países no se vigila y administra este recurso, al final se pueden tener acuíferos agotados o contaminados. Esto afectaría en gran medida al suministro de alimentos.

Los autores del estudio advierten que si las malas conductas no son corregidas el fenómeno afectará a la agricultura a escala global. También sugieren que se lleve un buen registro de los suministros de agua y se ajusten bien los modelos climáticos para predecir y evitar este tipo de problema.

Parte de los acuíferos se formaron durante el Pleistoceno y contienen agua “fosil” cuya renovación se da lentamente, si es que se da. La sobreexplotación reduce la cantidad de agua acumulada. El agua extraída termina en el mar y hace elevarse el nivel de los océanos. Hasta ahora se estimaba que, debido al cambio climático, el nivel del mar se elevará un metro a finales de siglo, pero esto no tenía en cuenta el medio centímetro anual que se eleva debido a la extracción de agua de los acuíferos.

El cambio climático producirá más tormentas y alterará las costas, lo que también afectará el suministro de agua de los acuíferos.
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Foto de cabecera: David Krohne.
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