martes, 14 de agosto de 2012

El fenómeno de El Niño traerá sequías a partir de enero

El fenómeno de El Niño traerá sequías a partir de enero: El Niño y La Niña son dos fenómenos climáticos globales que obedecen, respectivamente, al aumento de la temperatura del pacifico tropical o a a su disminución. Colombia está relativamente cerca de esta zona, por lo que esas fluctuaciones la afectan con fuerza.
Así, el país ha vivido durante los últimos años fuertes temporadas de invierno que han ocasionado el desbordamiento de ríos y la inundación de sectores habitados, por lo cual innumerables familias han perdido sus propiedades y han tenido que desplazarse a tierras más altas.
Esa variación entre una temporada fría y una caliente ocurre de manera lenta, pues se demora años para cambiar de un estado a otro.
Óscar José Mesa Sánchez, profesor titular del Departamento de Geociencias y Medioambiente de la Facultad de Minas de la UN en Medellín, explica: “estamos entrando en el fenómeno de El Niño, y eso representa para Colombia, en términos generales, disminución de las lluvias y predominio del tiempo seco, reducción de los caudales de los ríos y las quebradas y aumento de los incendios forestales”.
Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (Ideam), para el periodo comprendido entre agosto y septiembre del presente año, se esperan precipitaciones con valores por debajo de los promedios mensuales en los departamentos del centro y norte de la región caribe.
Además, el Ideam hizo un llamado a las empresas operadores de acueductos y a la comunidad en general a hacer vigilancia de las reservas de agua y un uso racionado del líquido.
La temperatura subirá unos cuantos grados, pero, según asegura el docente: “tenemos un clima muy estable, y varía mucho más durante el día. Sin embargo, vamos a sentir días con un particular aumento de tres o cuatro grados. Lo que más nos afectará será la disminución de las lluvias. Las fuentes de agua y los abastecimientos empezarán a disminuir y, si no se tienen reservas, se pueden presentar racionamientos de agua”.
Para el docente, un acueducto bien diseñado debería aguantar esa disminución de los caudales, pero hay sitios en el país que no fueron bien diseñados ni han hecho las inversiones teniendo en cuenta que las poblaciones aumentan. En el Valle del Cauca ya empiezan a verse disminuciones importantes en los caudales del río Cauca, y algunos de los municipios que se abastecen de este afluente ya sufren dificultades.
Y agrega: “El tiempo ya no alcanza para hacer embalses ni diseños adecuados. Un ingeniero tiene que ser capaz de conocer el futuro para que una cosa tan importante como el abastecimiento de agua sea seguro y soporte este tipo de veranos que son naturales. Pero si ya no se hizo, no hay tiempo para empezar”.
La escasez de lluvias ocasiona aumento de la evaporación, entonces la cantidad de agua de los suelos disminuye y el aumento de las temperaturas también favorecerá la presencia de  incendios forestales.

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